Cuando hablamos del Cesar, hablamos de un territorio profundamente ligado a la minería. Bajo sus tierras se encuentra uno de los recursos que ha marcado la historia económica del departamento: el carbón.
Pero el Cesar también está mostrando que un territorio minero puede desarrollar nuevas capacidades sin dejar de hablar de su principal actividad.
Un ejemplo está en Chiriguaná, donde hoy funciona Cañahuate I, un parque solar construido en medio de una región minera. Sus más de 112.000 paneles solares aprovechan la radiación del sol para generar energía que tiene como destino principal la operación minera.
La imagen resulta interesante: en un mismo territorio conviven una de las actividades mineras más importantes del país y una nueva infraestructura para generar energía a partir del sol.
Y eso dice algo del Cesar. Sus recursos no se limitan a lo que está bajo tierra. También están en su territorio, su gente, su infraestructura y su capacidad para desarrollar nuevas actividades.
Cañahuate I tiene una capacidad de 65 MWp y utiliza paneles bifaciales montados sobre trackers, que siguen la posición del sol durante el día. La energía generada se integra a la operación minera y sus excedentes pueden entregarse al Sistema de Transmisión Nacional.
Más que hablar solamente de un parque solar, este proyecto permite mirar al Cesar desde otra perspectiva: un territorio construido alrededor de la minería, pero con posibilidades que van más allá de la extracción.


